El Chaltén: la capital argentina del trekking

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

En pleno Parque Nacional de Los Glaciares encontramos El Chaltén, un pueblo que ostenta con merecido orgullo el título de capital argentina del trekking. Situado a los pies del cerro Fitz Roy, es el centro de un gran número de sendas que exploran los sugerentes paisajes montañosos del sur de los Andes. Las posibilidades que ofrece satisfarán tanto a los caminantes más exigentes como a aquellos que quieren disfrutar de un bello paraje sin sudar demasiado.

Nosotros le dedicamos cinco días y aunque la lluvia frustró algunos de nuestros planes, nos fuimos con la satisfacción de haber recorrido alguna de sus caminatas más emblemáticas.

Llegar a El Chaltén

Para ir desde El Calafate hasta aquí tomamos un bus de la compañía Cal-tur, tardamos 3 horas y costó 275 pesos argentinos por cabeza. Antes de entrar al pueblo, hicimos una parada de 15 minutos en las oficinas del parque donde nos facilitaron un mapa de las sendas, respondieron todas nuestras preguntas sobre la planificación de las caminatas y aprovecharon para explicarnos cómo minimizar el impacto de nuestro paso por esta área protegida. Hay que destacar el hecho de que a pesar de encontrarnos dentro de un parque nacional, no hay que pagar entrada.

Ruta entre El Calafate y El Chaltén, Argentina

Al desembarcar en la estación de autobuses y tras un vistazo rápido comprobamos que El Chaltén  es una villa dedicada exclusivamente a acoger visitantes. De hecho, fue fundada en 1985 porque se consideró que  favorecería la explotación turística de la zona, una decisión tomada por políticos que, como os podéis imaginar, chocó frontalmente con las recomendaciones de los gestores del parque.

Día 1: El Chorrillo del Salto

Llegamos al pueblo a media tarde y con ganas de estirar las piernas, así que después de instalarnos salimos a dar un paseo. Para este primer contacto elegimos una de las rutas cortas: la senda Chorrillo del Salto.

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

Todas las sendas del parque están bien señalizadas

Es una caminata corta de 4 kilómetros que parte del extremo norte del pueblo y que conduce hasta una bonita catarata. A lo largo del camino hay alguna cuesta, pero nada duro, así que ir y volver es un paseo que puede hacerse en un par de horas tranquilamente.

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

El salto de agua es algo más que un «chorrillo»

En el tramo que une el pueblo y la catarata se pueden observar algunos bloques de piedra donde se practica la escalada en boulders.  De hecho, toda esta zona ofrece muchas posibilidades para los amantes de la escalada.

Día 2: Laguna Torre (Primer intento)

Para la segunda jornada habíamos planeado hacer una de las rutas largas, la senda Laguna Torre, una caminata de 11 kilómetros hasta el lago y un glaciar al pie del cerro Torre, con el aliciente añadido de poder contemplar el Fitz Roy.  Teníamos planeado salir a primera hora, pero la fina lluvia que caía nos hizo retrasarlo hasta que vimos que no tenía ninguna intención de parar. Como tampoco parecía que fuera a ir a más, salimos del hostal pasadas las 10 de la mañana y contábamos en estar de regreso antes de las 4 de la tarde.

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

Las cuestas del primer cuarto del camino son quizás lo más duro, pero por lo demás se trata de una caminata bastante llana que puede hacerse cómodamente a poco que uno esté en unas condiciones físicas mínimas. La primera pausa de la marcha la hicimos tras la primera media hora para contemplar el valle del río Fitz Roy y la cascada Margarita, la segunda fue en el Mirador del Torre, 5 kilómetros después del inicio. Se suponía que desde allí podríamos divisar el cordón del Fitz Roy, pero las nubes habían levantado un velo tan denso que no se distinguía el más mínimo atisbo de las montañas. Ni siquiera estábamos seguros de estar mirando en la dirección correcta.

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

Cascada Margarita

Ya habíamos recorrido más de la mitad del camino cuando apretó la lluvia: al principio la ignoramos intentando convencernos que aclararía pronto, pero cuando los zapatos empezaron a croarnos llenos de agua y el camino se convirtió en un torrente, vimos que teníamos que tomar una decisión. No sabíamos exactamente cuánto quedaba para el final ni qué terreno teníamos por delante, así que decidimos que lo más sensato sería pegarnos un carrera de regreso al pueblo ahora que estábamos a poco más de 2 horas de allí. ¿Balance de la intentona? Calados hasta los huesos, los pasaportes, que estaban guardados en el bolsillo interior de la mochila, mojados y arrugados y  la pantalla del móvil se había llenado de agua y había dejado de funcionar.

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

Día 3: El Mirador de los Cóndores

De nuevo el día empezó lluvioso, pero al menos la pantalla del móvil empezó a dar señales de vida tras pasarse una noche en una UCI improvisada dentro de una bolsa de arroz. Vista la experiencia del día anterior y sabiendo que no íbamos preparados para enfrentarnos a otro chaparrón, decidimos dejar pasar la mañana y aprovechamos para cambiarnos de hostal ya que esa noche habíamos terminado hartos de la juerga de los israelís. «¡Otros que huyen!» nos dijeron al entrar «No os preocupéis, aquí están en su propia ala del edificio«.

A media tarde como parecía que no iba a llover más, nos alcanzamos hasta el Mirador de los Cóndores, otra de las caminatas cortas que se pueden hacer por las cercanías. Es un kilómetro con un desnivel de unos 100 metros para hacer en unos 45 minutos.

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

La cuesta hacia el mirador

El punto de partida son las oficinas del parque y la recompensa al ascenso de este promontorio son unas buenas vistas del pueblo y de los alrededores. Como su nombre indica, también es un buen lugar para observar uno de los animales más emblemáticos de esta zona, el majestuoso cóndor. Allí sentados tuvimos la suerte de contemplar un par de estos ejemplares, volando alto hacia las montañas.

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

El Chaltén visto desde el mirador

Día 4: Laguna Torre (Segundo intento)

Después de la frustrada intentona de llegar hasta la laguna y habiendo huido precipitadamente cual damiselas empapadas, llegar hasta el pie del cerro Torre se había convertido en una cuestión de orgullo. ¡No nos iríamos sin al menos haber completado ese camino! Por eso nos pusimos la pilas y aprovechando que había amanecido el mejor día desde nuestra llegada, le pegamos caña al camino desde buena mañana. El tiempo, satisfecho con habernos amilanado una vez, decidió respetarnos y nos regaló un día soleado perfecto.

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina
No queríamos arriesgarnos con el tiempo, así que forzamos la marcha tanto como pudimos y en menos de tres horas nos plantamos ante la laguna Torre. Estábamos tan satisfechos de haber llegado que ni siquiera nos importó (demasiado) encontrarnos con que el cerro estaba oculto, cómo no, tras un gran nubarrón gris. Ya nos había ocurrido algo parecido con las Torres del Paine, así que asimilamos que este era el destino que nos deparaban los picos famosos. Será que son tímidos.

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

Témpanos de hielo flotando el la laguna Torre

Como estábamos con los ánimos altos y bien de fuerzas, tras una pausa para comer decidimos empezar la puntilla de la ruta, el tramo que conduce hasta el Mirador Maestri. Son 3 kilómetros más, pero como el camino es bastante complicado, sumó una hora más al tiempo total. Para completar esta última parte hay que recorrer una estrecha vereda que serpentea por la cresta del terraplén que bordea la laguna, así que se desaconseja hacerlo en días de lluvia o mucho viento.

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

Caminito hasta el Mirador Maestri

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

La recompensa al final de la senda pedregosa son unas vistas impagables del glaciar Grande descendiendo entre los brazos de los cerros hasta la orilla de la laguna Torre. El premio también sería ver el cerro Torre, pero ni de cerca había manera de ver a través del velo nuboso que lo cubría.

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

Antes de emprender el camino de vuelta al pueblo distinguimos una gran silueta sobrevolando nuestras cabezas desde las alturas: no somos supersticiosos y la racionalidad nos impide creer en los augurios, pero ver ese majestuoso cóndor allí arriba nos pareció una especie de recompensa otorgada por el esfuerzo realizado.

Cóndor en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

Día 5

El día anterior habíamos llegado cerca del macizo, pero las nubes nos habían negado toda posibilidad de contemplarlo, así que por la mañana, antes de montarnos al autobús, regresamos al Mirador de los Cóndores a ver si la suerte nos sonreía una última vez y podíamos verle la cara al Fitz Roy. El nombre original de este monte es, de hecho, Chaltén que en la lengua tehuelche significa «montaña humeante». Después de tantos días aquí y de solo ver nubes comprendíamos perfectamente porque le habían dado ese nombre.

Y entonces, justo cuando ya habíamos desistido y el reloj nos empujaba con urgencia hacia el hostal para recoger nuestras mochilas y partir, entonces, la nube aposentada en lo alto del macizo se dejó arrastrar por el viento y nos regaló esta visión fugaz del pico.

Vista del Fitz Roy desde El Chalten en el Parque Nacional de los Glaciares, Argentina

Y al final, en el último momento, el Fitz Roy se descubrió para que pudiéramos despedirnos de él

2 comentarios

  1. ana

    hola chicos, estoy planeando un viaje con una ruta similar a la de ustedes, me parece genial su viaje, muy intenso y asombroso, entonces; quisiera saber en que meses han estado en argentina por el tema de las lluvias?

    • Guillem&Alexandra

      Hola Ana,

      gracias por tu comentario. Argentina es un país increíble de punta a punta, nosotros estuvimos entre febrero y marzo y estuvimos muy bien en todas partes.

      Saludos!

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